Godzilla: El regreso de un gigante

Desde muy pequeño me han fascinado los dinosaurios, los dragones y claro, el rey de los kaijus: Godzilla. Y me llevaron a ver esas películas japonesas donde con efectos discretos, pero mucha actitud, Godzilla hacía de las suyas. A veces como un ser destructor de la humanidad, otras como su salvador.

Em 1998, con todo el poder de Hollywood, me decepcioné tremendamente con la producción de Robert Emmerich. Efectos especiales que pudieron hacerle justicia a esta especie de lagarto gigante, se fueron a la basura con una historia incoherente y un diseño de Godzilla tan innovador que bien pudo no llevar este mítico nombre. Pero el 2014 prometía el que podría ser el regreso de Gojira con un diseño similar al original japonés y unos efectos visuales impresionantes. Esto sucede, en parte.

godzilla-trailer-extendido
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Me parece que esta nueva versión de Godzilla es víctima de los mejores trailers cinematográficos que he visto en meses. La premisa nos mostraba breves escenas de este gigante destruyendo la ciudad y la actuación de Bryan “Walter White” Cranston. El hype se elevó más de los 100 metros que mide este nuevo rey de los monstruos. ¿Que podría salir mal, después de todo?

Este nuevo Godzilla me gustó. Pero me pudo haber gustado más. La película es protagonizada por Aaron Johnson, quien es más conocido por su rol en Kick-Ass. Sin embargo, acá le falta personalidad, impacto y ese poder de convencimiento hacia la audiencia. Bryan Cranston, aunque hace un papel meritorio, se va del filme demasíado pronto, para mi gusto.

La historia, sin decir demasíado, empieza en los créditos iniciales donde se ve como aquellas pruebas de bombas atómicas realizadas por el gobierno estadounidense después de la Segunda Guerra Mundial, son en realidad intentos por eliminar a una especie de lagarto gigante que aparece desde las profundidades del océano. Años después, investigadores descubren restos fósiles de un animal gigante con un par de vainas en incubación, que más adelante resultarían en gigantestos organismos terrestres capaces de destruir todo a su paso. Es, en uno de estos momentos, que Godzilla resurge y comienza una batalla entre gigantes, donde los humanos quedan enmedio del conflicto.

La película intenta ser fiel a la creación original japonesa. Godzilla asemeja mucho a la creación de Toho, solo que mucho más grande (+100m) y más pesado. Y existen momentos que logran captar ese temor original que dejaron las bombas de Hiroshima y Nagazaki, y que fue parte de la creación de un ser como Godzilla.

Sin embargo, existe una historia familiar con un protagonista poco convincente que intenta darle sentido a los sucesos en la pantalla. Pero carace de consistencia argumental. Para rematar, la presencia de Godzilla es realmente mínima. Una película de Godzilla, donde Godzilla no sale ni una tercera parte es algo para pensarse. Cuando menos, cada que se le ve, llena la pantalla. Ah, y el famoso rugido es de aplaudir.

godzilla2014
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No me gusta pensar que esta versión de Godzilla es mala, de hecho es mucho mejor que aquella de 1998. Pero tampoco es la mejor película de Kaijus que se haya hecho, para mi ese honor sigue perteneciendo a Pacific Rim, de Guillermo del Toro.

¿Vale la pena ir a verla? Yo les diría que sí. Sobre todo si son fanáticos. Pero vayan con cautela y con una mente dispuesta a disfrutar los momentos en donde Godzilla ruge. Además, los ingresos en taquilla ya aseguraron una secuela… que mejor que ver la historia completa.

Desde muy pequeño me han fascinado los dinosaurios, los dragones y claro, el rey de los kaijus: Godzilla. Y me llevaron a ver esas películas japonesas donde con efectos discretos, pero mucha actitud, Godzilla hacía de las suyas. A veces como un ser destructor de la humanidad, otras como su salvador. Em 1998, con todo el poder de Hollywood, me decepcioné tremendamente con la producción de Robert Emmerich. Efectos especiales que pudieron hacerle justicia a esta especie de lagarto gigante, se fueron a la basura con una historia incoherente y un diseño de Godzilla tan innovador que bien pudo no llevar este mítico nombre. Pero el 2014 prometía el que podría ser el regreso de Gojira con un diseño similar al original japonés y unos efectos visuales impresionantes. Esto sucede, en parte. Me parece que esta nueva versión de Godzilla es víctima de los mejores trailers cinematográficos que he visto en meses. La premisa nos mostraba breves escenas de este gigante destruyendo la ciudad y la actuación de Bryan “Walter White” Cranston. El hype se elevó más de los 100 metros que mide este nuevo rey de los monstruos. ¿Que podría salir mal, después de todo? Este nuevo Godzilla me gustó. Pero me pudo haber gustado más. La película es protagonizada por Aaron Johnson, quien es más conocido por su rol en Kick-Ass. Sin embargo, acá le falta personalidad, impacto y ese poder de convencimiento hacia la audiencia. Bryan Cranston, aunque hace un papel meritorio, se va del filme demasíado pronto, para mi gusto. La historia, sin decir demasíado, empieza en los créditos iniciales donde se ve como aquellas pruebas de bombas atómicas realizadas por el gobierno estadounidense después de la Segunda Guerra Mundial, son en realidad intentos por eliminar a una especie de lagarto gigante que aparece desde las profundidades del océano. Años después, investigadores descubren restos fósiles de un animal gigante con un par de vainas en incubación, que más adelante resultarían en gigantestos organismos terrestres capaces de destruir todo a su paso. Es, en uno de estos momentos, que Godzilla resurge y comienza una batalla entre gigantes, donde los humanos quedan enmedio del conflicto. La película intenta ser fiel a la creación original japonesa. Godzilla asemeja mucho a la creación de Toho, solo que mucho más grande (+100m) y más pesado. Y existen momentos que logran captar ese temor original que dejaron las bombas de Hiroshima y Nagazaki, y que fue parte de la creación de un ser como Godzilla. Sin embargo, existe una historia familiar con un protagonista poco convincente que intenta darle sentido a los sucesos en la pantalla. Pero carace de consistencia argumental. Para rematar, la presencia de Godzilla es realmente mínima. Una película de Godzilla, donde Godzilla no sale ni una tercera parte es algo para pensarse. Cuando menos, cada que se le ve, llena la pantalla. Ah, y el famoso rugido es de aplaudir. No me gusta pensar que esta versión de Godzilla es mala, de hecho es mucho mejor que aquella de 1998.…